La violencia deportiva y los hinchas
Por: Cristopher Moreno
El pensamiento de una disconformidad ambigua entre problema y competencia nos admite concluir cierto vínculo entre deporte y violencia. No deliberamos que la violencia contribuya al afianzamiento deportivo, solo opinamos que el deporte en sí se piensa como un problema figurado, con las secuelas que involucra tal asociación.
El valor agregado de la violencia en el deporte no parece tan burlesco conectar, al deliberar que los deportes de más impacto masivo son los que se colman de este tipo de gestas. Aunque son frecuentemente censurados por la prensa, la violencia es el resultado de lo que ocurre en los espacios simbólicos de los escenarios deportivos. Mientras haya mayores niveles de competición y tensión por ganar, derivan en conflictos mayores. Sin embargo, lejos de lo que se piensa, estas circunstancias cautivan más espectadores, que si se lo comparase a otros eventos que no presenten una antigua rivalidad.
Es necesario tener presente que las maneras en que se formaron algunos de los deportes, fueron los cimientos que hicieron posible orientar esa necesidad de reafirmación identitaria ante el forcejeo simbólico con los contendientes a la hora de jugar (Ríos Corbacho, 2013; Pato et al., 2007).
«Es imposible contemplar estos feroces encuentros sin llegar a la conclusión de que eran no tanto partidos de fútbol como peleas locales: y, al observar que la localidad sustituye al clan, se refuerza la idea de que estos deportes modernos recogen las reliquias supervivientes de una organización y de unas condiciones de vida rural más primitivas». Esto señaló en el siglo XIX, el etnólogo G. L. Gomime.
Es llamativo determinar que los deportes, que logran notoriedad y que también poseen gran popularidad, son los que muestran un mayor número de incidentes violentos (Sáenz, et al., 2015).
En Estados Unidos, uno de aquellos deportes, que no es de contacto físico directo, es uno de los que presenta más problemas. Nos referimos al béisbol, un deporte icónico en ese país.
Es comprensible que se presenten incidentes en deportes de alto riesgo, sin embargo, uno de los elementos que ha manchado la reputación de diferentes clubes deportivos, son las barras bravas, las cuales son agrupaciones de fanáticos de un equipo, que exageran su conducta y acciones de rivalidad. Los casos más conocidos son los originarios del país Argentina, del cual la gran mayoría de países americanos tomó como referencia, formando barras para sus respectivos equipos. Lo más negativo es que las acciones de dichos grupos los han llevado a demostrarse como enemigos del equipo contrario porque mucha de sus acciones ha terminado con la muerte de personas inocentes (Fernández et al., 2022). Algo que ha ocurrido en el Ecuador, con los equipos Emelec, Liga de Quito, Barcelona, principalmente.
Los incidentes violentos se han presentado cuando se han llevado a cabo juegos entre estos equipos, y las barras denominadas «Muerte blanca», «Boca del pozo» y «Sur Oscura» han provocado desmanes dentro y fuera del estadio. Tan larga es la lista de incidentes y su gravedad, que, en la actualidad, los populares «Clásicos del Astillero», que es el encuentro deportivo entre Barcelona y Emelec, se realizan desde al menos cinco años, sin la asistencia de la hinchada rival o en algunos casos jugar sin público.
Los efectos negativos se dan a todo nivel, afectando a las familias que han presenciado actos de violencia o han sido heridas de algún modo; al deporte, por dar mal ejemplo y reducir la capacidad física de algunos jugadores que hubiesen resultado lesionados (Cuauro, 2016); al turismo, debido a la perturbación que causa en un determinado entorno, volviéndolo más inseguro y, por ende, todo esto a la economía de la ciudad y país en cuestión.
Lo ideal sería que el hincha valorara la actividad del deporte como un punto de encuentro de todos los pueblos, más aún en la situación actual que se vive en el Ecuador, cuando está a los pocos días de participar en el Mundial de Fútbol Catar 2022. Y es que cuando juega la selección ecuatoriana, todos los hinchas apoyan a un solo equipo, sin que importen otros colores, todos alentando para que gane el país.
Bibliografía:
Cuauro, J. C. (2016). La trascendencia médico-legal de las lesiones por violencia en el deporte desde una perspectiva del proceso jurídico-penal venezolano. Colombia Forense, 41-49.
Fernández, Z. F., Bermúdez, B. F., Cisneros, R. M. y Avelar, K. A. (2022). Violencia de género en el deporte. Retos, 808-817.
Pato, A. S., Ferreira, M. M., Mosquera González, M. J. y García. R. M. (2007). La violencia en el deporte: claves para un estudio científico. Cultura, Ciencia y Deporte, 150-166.
Ríos Corbacho, J. M. (2013). La violencia endógena en el deporte: aspectos jurídico-penales. Nuevo Foro Penal, 13-33.
Sáenz, A., Gimeno, F., Gutiérrez, H., Lacambra, D., Arroyo del Bosque, R. y Marcén, C. (2015). Evaluación de la violencia y deportividad en el deporte: un análisis bibliométrico. Cuadernos de Psicología del Deporte, 15(1), 211–222.