A pesar del tiempo y de mi falta de conocimiento
he aprendido a recuperar los pensamientos que por una amnesia inducida
había bloqueado dentro de mí.
Aún recuerdo ese día…
Enfrascándome contra demonios y tormentas,
su recuerdo desaparecía de mi pensamiento,
pero en lo profundo de mi ser
podía sentir cada sonido, cada lágrima, cada suspiro, cada risa,
cada fragmento de su voz que me imploraban que la vuelva a ver.
Todavía siento los mágicos momentos envueltos de caricias y afectos
¡Instantes hermosos, sublimes, perfectos!…
¿Quizás, simplemente bellos?
Obligados a ser sepultados junto a la imagen de nosotros,
que por más de tres años permanecieron encadenadas en lo inhóspito de mi mente astral.
¿Fuimos almas gemelas encontradas en el infierno de la Tierra o quizás dos extraños que aprendieron a serlas?
No tengo idea… Solo recuerdo sus ojos de fuego cayendo en la atmósfera de mi pensamiento
y extinguiendo toda duda de lo que es pasión.
Y lo lamento, perdón por el tiempo de mi ausencia
es solo que soy un caballero en busca de experiencias
y no me malentiendas,
mi partir no fue premeditado,
fue orquestado por los traidores que me pedían que me fuera.
Yo todavía recuerdo el juramento que proclamé delante de tu dulce abuela:
Cuando te tenga, no importa cuantos años no me veas,
¡te quitaré esa corona de tu mano izquierda y pondré un nuevo anillo en ella!
Y tú, con tu inolvidable sonrisa, me otorgaras una flor
que significaría el inicio de nuestro inmortal amor.