Comprender el sentido de la cultura es una práctica diaria, aunque históricamente esta compleja definición se ha reducido a productos o dispositivos culturales tangibles, e incluso se ha encasillado en áreas como el cine, el teatro, la danza, la lectura, y en algunas ocasiones el circo.
La cultura es la forma de vida de las personas, por lo que evidentemente varía según su época o su contexto. Las prácticas que día a día nos acompañan y que parecen invisibles nos construyen como seres culturales: la forma de hablar, la distancia que manejamos al socializar, la ropa que usamos, los temas que hablamos, lo que comemos y lo que miramos.
El sentido de pertenencia a un lugar está lleno de significaciones que se construyen todo el tiempo, y evidentemente el arte es parte de este acompañamiento. Las formas de expresión por las cuales el alma sale del cuerpo se transforman en música, baile, pintura, escultura, poesía, rimas o tejidos.
Mercantilizar prácticas humanas reduce la sensibilidad que conlleva la creación artística; y es más difícil aún no caer en ello y, a la vez, valorizar el trabajo artístico de forma monetaria. La importancia radica en comprender el trabajo y el talento que significa crear y poder interpelar a través de una obra.
La humana capacidad artística puede presentarse de diferentes formas, algunas socialmente reconocidas como la ópera, y otras un poco más marginadas como las artesanías o incluso la gastronomía. La cultura es todo aquello que nos construye desde el quehacer cotidiano; siendo así bastante abstracto pretender que la cultura pueda ser cuantificable o medible.
Si bien es cierto que los indicadores culturales desde el punto de vista de industria pueden ayudar para levantar un análisis en el ámbito social, la cultura no puede reducirse a determinadas prácticas. Siendo así que a todas las personas nos traspasa la cultura; incluso, hay grupos sociales que por su capital económico no pueden acceder a industrias culturales, y no por ello puede decirse que no tengan cultura.
Pensarnos más allá de lo que consumimos y regresar la vista a nuestra simple cotidianidad puede dar luces de quienes somos, basándose en cómo nos hemos construido o incluso, lo que se nos ha impuesto. Las formas de comunicación a través del cuerpo o del pensamiento son algunas formas de hacer arte.
Legitimar y revalorizar estos procesos es fundamental para poder deconstruir la concepción de cultura como algo de élite, la cultura es una forma de ser humana y es uno de los sectores más precarizados en Ecuador, seguimos siendo los nadie, por lo que democratizar sus accesos y visibilizar sus prácticas es una emergencia social.
Frases a colocar en recuadro:
La cultura es todo acto creador y transformador del ser humano y del mundo que él mismo ha creado. P. Guerrero
La cultura es la base de las identidades, de las representaciones sociales, de las conductas y hábitos. P. Bourdieu