Son 56 años de historia que sustentan la trayectoria de un pugilista ecuatoriano, su nombre ya se encuentra posicionado dentro del imaginario colectivo de antaño. Raúl Gamboa se convirtió en uno de los referentes del boxeo en nuestro país, y, a la par, en un mentor de cientos de jóvenes, quienes buscan a través de su experiencia formarse con disciplina y técnica.
Sonriente recuerda sus inicios, cuando con tan solo 13 años iba tomado de la mano de su hermano mayor «le presentó al boxeo».
Previo a nuestra conversación, era necesario empaparme sobre tu historia y pude encontrar las declaraciones brindadas años atrás, cuando mencionaba con énfasis parte de su niñez: «Recuerda que Carlos Pesántez, un amigo de la infancia, lo llevaba a pelear siempre con los demás niños del barrio; en algunas ocasiones le tocó pelear con niños de mayor edad e incluso adultos. Al salir de la escuela íbamos a los barrios a buscar con quién pelear y eso me ayudó mucho porque a mis 14 años ya sabía pelear y mi entrenador no se explicaba cómo».
Al preguntarle sobre alguna de sus anécdotas más significativa, vuelca su mirada con añoranza y le resulta difícil mencionar una en particular, puesto que durante su trayectoria deportiva ha compartido en varios cuadriláteros con distintos colegas; justo en ese momento detiene su mirada al centro y exclamó con alegría: «Era el año 1973…», rápidamente me detuve pensar y calcular cuánto tiempo había transcurrido y lo comparé con mi edad actual, supe entonces sin dudar que escucharía una gran historia.
Con mucha emoción destaca que, en esa época, tuvo oportunidad de llevar a un equipo novato (novatos de élite) a la ciudad de Riobamba, a una de las más grandes y significativas competencias donde se medían los nuevos y prometedores prospectos del pugilato, pero como la vida nunca nos deja de sorprender, en aquella oportunidad sufrieron un quebranto colectivo en la salud; la convicción de lucha les permitió superar ese momento de adversidad, y contra todo pronóstico lograron medirse y superar a los contrincantes de Pichincha, quienes para la época ostentaban los primeros puestos en el ranking nacional.
Al preguntarle sobre sus preseas, reconocimientos y demás galardones, la lista es larga, pues resumir una vida de éxitos resulta difícil en pocas líneas, solo quedan las fotografías, algunos recortes de periódicos enmarcados con entrañable cariño, y son ellos los únicos testigos que guardan sus días de gloria. En plena juventud, es necesario destacar que, a los 18 años, George Capwell, fundador del Club Sport Emelec, decide nombrarlo entrenador de box del equipo, periodo que duró desde 1966 hasta el 2003, otorgándole decenas de campeonatos y trofeos, razón por la cual es uno de los entrenadores más exitosos del conjunto azul.
Gamboa no solo ha cosechado éxitos como deportista, pues su experiencia le ha permitido desarrollar un don de dirigente, y al conocer de cerca las circunstancias que rodean a un boxeador, años después tuvo la oportunidad de servir en distintas aristas dirigenciales, tales como: presidente de la Asociación de Boxeo del Guayas, de 1993 al 1994; presidente de la Federación Nacional de Box, desde 1993 a 1997; dirigente del Club Sport Emelec desde 1994 hasta el 2000.
Hoy, en pleno 2022, el profe Gamboa, como es llamado cariñosamente, continúa su labor dentro del cuadrilátero, claro está, no sostiene arduos rounds con sus adversarios, sino más bien brindado las pautas, poses y defensa a los nuevos pupilos que, día a día, llegan a la arena.