La otredad es un tema difícil de tratar cuando vivimos en una sociedad que es individualista y nos segrega a la soledad y a pensar solo en el «yo». A veces parece ser que tenemos una venda en los ojos. Estas son las razones que me llevaron a escribir este artículo y a contar mi experiencia de labor social en la Parroquia María Auxiliadora que me abrió las puertas de Cáritas para conocer y vivir un poco de la realidad que viven algunos de los adultos mayores de nuestra ciudad. Aquí conocí a Rocío Rueda, la coordinadora de esta obra social, quien a grandes rasgos me contó un poco más sobre la obra.
Su misión es el servicio al prójimo, al necesitado, al otro; aportar nuestro granito de arena para ayudar a los que más lo necesitan. Por esta razón, existe una invitación abierta a todos aquellos que quieran vincularse con la realidad de la comunidad, a acercarse y formar parte de la obra social Cáritas, tanto como donadores como personal de ayuda, ya que existen muchas actividades en las que se necesita apoyo.
Mi experiencia en la obra me dejó llena de emociones que de cierta forma aún no puedo explicar. Es volver a ver a un sector olvidado de la sociedad, es darse cuenta de que dieron tanto y ahora son «tan poco», es triste escuchar historias de adultos mayores en situaciones deplorables que siguen buscando el sustento para su familia. De cierta forma, también es gratificante poder ser un pequeño espacio de desahogo y ayuda para quienes más lo necesitan.
Mentiría si dijera que no tengo un nudo en la garganta después de lo que experimenté. Creo que esa es la forma que tiene la vida de sacarnos de nuestra burbuja. Es confortante poder saber que existen espacios como la obra social Cáritas que brindan ayuda alimenticia, cobijo y un espacio seguro en la fe a aquellas personas que parece ser que la sociedad las ha abandonado. Rocío me dijo una frase que voy a guardar en mi memoria: «Quiero ser entera y no me refiero a la vida, sino al recuerdo de las acciones buenas que he realizado. Quiero vivir en los corazones de las personas»
Cada una de las cosas que viví en mi experiencia han cambiado algo en mí, y espero que este artículo te incentive al servicio y a la ayuda a quienes más lo necesitan. Hazlo en tu comunidad o en tu parroquia, pero te invito a que lo intentes y conectes con otras realidades que no son las tuyas. Acércate que ellos te recibirán con los brazos abiertos.