Un músico, un lutier de instrumentos andinos: Oswaldo Morocho
Por: Pamela Nieto – John Balarezo
«Si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco».
Piotr Ilich Chaikovski
La música siempre ha sido un lazo que une a la transparencia con la libertad, pues mediante ella se puede expresar millones de sentimientos y emociones. Ha roto los paradigmas de tal manera que, sin importar su género o idioma, ha alcanzado a todo el mundo. Gracias a las plataformas digitales como iTunes, Spotify, YouTube, redes sociales, la difusión de la música ha sido más eficaz, en cuestión de segundos se puede conocer el estilo de música que maneja un país en específico.
La música ecuatoriana con sus distintos géneros constituye uno de los grandes valores culturales de este territorio. En ese contexto, la Universidad Politécnica Salesiana mantiene diversos proyectos relacionados con el desarrollo y puesta en valor de la música y danza ecuatoriana. Cuenta con agrupaciones integradas por conocedores de este arte. Uno de esos personajes trascendentales en estos proyectos es Oswaldo Morocho Sánchez, lutier, que por más de treinta años se dedica a la fabricación de instrumentos musicales andinos.
Oswaldo es un personaje reconocido en Cuenca por su trabajo en el mundo artístico, por su trayectoria y conocimientos se desempeña como instructor del grupo Pumapungo. El aporte de Oswaldo al arte y academia se da desde la diversidad de propuestas, ya sea con la elaboración de los instrumentos, la coordinación de la agrupación, la interpretación musical, entre otros; cada uno de estos procesos posibilitan reflexionar sobre el valor artístico y de identidad que tiene de la música ecuatoriana en el mundo.
En un diálogo con Utopía cuenta sobre su historia y futuros proyectos que tiene con la agrupación. Oswaldo Morocho Sánchez nació el 19 de diciembre de 1964, desde pequeño demostró su pasión por la música; fue en las aulas universitarias donde se le dio la oportunidad de incursionar en el arte y se identificó con los sonidos, ritmos, melodías y tonalidades de la música latinoamericana. Hablar con Oswaldo es descubrir ese universo de creación, pensamiento y propuestas de vanguardia en el arte.
Pamela Nieto y John Balarezo mantuvieron un diálogo cercano con el artífice cuencano.
¿A qué edad inició en el mundo de la música y qué instrumento tocaba?
Inicié a mis 15 años, cuando aprendí a tocar la guitarra, luego ingresé a la Universidad de Cuenca, allí conocí a unos amigos y en conjunto con ellos inicié en la música tradicional ecuatoriana, tocaba los bombos como también otros instrumentos de percusión y continuamente fui aprendiendo a tocar las zampoñas.
¿Cuáles son los instrumentos que usted sabe tocar?
Bueno, sé de algunos instrumentos de viento como la zampoña y quena; guitarra, algo de charango y los bombos.
¿Cuál es el género musical con el que se identifica?
Cuando realizamos música en conjunto con mi agrupación, trato de que sea la autóctona o indígena, puede ser sanjuanitos, por ejemplo.
Oswaldo, por lo que tenemos conocimiento, también se encarga de elaborar los instrumentos musicales, es un lutier. ¿Cuántos años lleva en esta tarea?
Aproximadamente, llevo unos 35 años realizando los instrumentos, pues lo que más realizo son quenas, zampoñas, bombos, charangos, bandolines, entre otros.
¿Qué materiales usa y dónde los obtiene?
Los materiales varían dependiendo del instrumento; por ejemplo, para la fabricación de los instrumentos de viento, uso bambú nacional, también, uso cañas que traigo de Perú y de Bolivia.
¿Cuánto tiempo le toma realizar un instrumento?
Depende, si son instrumentos de vientos como los que había mencionado anteriormente, en dos o tres días ya está terminado el instrumento, pero si se trata de elaborar un charango, en eso si tardo entre uno y dos meses hasta dejarlo listo.
¿Qué instrumento es más difícil de fabricar y afinar?
Cada instrumento tiene su «misterio» por la forma de afinar, pero, creo que los instrumentos de cuerda son más complejos de hacer, para darles formas y un buen sonido hay calibrar los huesos, de manera de una forma muy cuidadosa, eso posibilita tener un instrumento bien hecho.
¿A dónde le ha llevado esta vocación por hacer y bien la música ecuatoriana?
He tenido la oportunidad de conocer varios lugares nacionales e internacionales, hemos estado en los Intiraymis de Cañar, Otavalo; tuvimos la oportunidad de estar en el Cuzco, en los festivales de Pasto, México, España y muchos lugares más. No cabe duda que la Universidad Politécnica Salesiana trabaja y se empeña por mantener nuestras raíces, a través de la música se observa el arduo trabajo para mantener, proyectar y desarrollar la música y la cultural de nuestro país.
Oswaldo, ahora háblenos un poco sobre la agrupación Pumapungo, ¿qué planes hay para el 2023?
En este momento estamos renovando la agrupación, tenemos planes para realizar proyectos de alcance internacional.
¿Cuánto tiempo lleva de coordinador del grupo Pumapungo?
Inicié en el 2013, entonces tengo diez años es trabajar con ellos.
¿Cuántos integrantes cuenta la agrupación?
La agrupación actualmente cuenta con nueve integrantes, alumnos que se adentran al arte de la música andina y practican guitarra, charango, bajo, zampoña, quena.